El curso está terminado. El lunes se publica. Quedan cuatro días.
Secuencia 1 de 12Cómo lo pruebas
Es martes, y el curso de la biblioteca tiene ya sus seis módulos, su caso, sus subtítulos y su tablero reparado. El director lo anunció para el lunes en la reunión de coordinadores, delante de las siete sucursales. La fecha dejó de ser una propuesta y se convirtió en un compromiso.
Inés Ocampo
—Cuatro días. Podemos probarlo o podemos pulirlo, y no alcanza para las dos cosas. ¿Cómo lo probamos?
Elige una de las tres, sabiendo que cada una trae de vuelta cosas distintas y que las tres se comparan después, cuando ya sepas lo que trajo la tuya.
Jueves por la tarde
Dos días de trabajo y esto es lo que hay sobre la mesa de trabajo.
Qué encuentra cada una
Gabriel acabó haciendo las tres a lo largo del año, para poder enseñar esto con datos en lugar de con opiniones. Las tres cuestan parecido en horas y traen cosas que no se pueden intercambiar entre sí.
La curva que decide cuántas personas
¿Con cuántas personas se sienta uno?
Nielsen y Landauer modelaron en 1993 cuántos problemas distintos aparecen según el número de personas observadas. Cada persona encuentra por su cuenta cerca de un tercio de los problemas que hay, y lo que encuentra se solapa bastante con lo que encuentran las demás. Mueve el número y mira la curva.
Lo más difícil de la sala es callarse
Ericsson y Simon establecieron en 1980 las condiciones para pensar en voz alta sin que hablar cambie el razonamiento. La regla central es incómoda de cumplir: quien observa no explica, no sugiere y no pregunta por qué. Lo único que hace cuando alguien se queda callado es recordarle que siga hablando.
Estás sentado detrás de Estela, con la libreta abierta y sin tocar nada. Son cinco momentos de la sesión, y en cada uno tienes que decidir qué dices, sabiendo que lo que digas cambia lo que pase después.
De las cinco sesiones salieron ocho papeles
Están mezclados a propósito, como salen de verdad. Hay tres montones: lo que la persona hizo, lo que la persona dijo y lo que tú concluiste. Los tres sirven para algo distinto y solo uno sostiene un hallazgo por sí solo.
8 papeles por clasificar
Cómo se escribe lo que viste
Una conducta observada todavía no es un hallazgo. Un hallazgo dice qué pasó, a cuántos, dónde y qué queda por decidir, y no dice por qué pasó salvo que lo hayas visto ocurrir. Aquí tienes tres conductas y, para cada una, tres maneras de escribirlas que se parecen bastante entre sí.
Once problemas y seis horas
Es viernes por la mañana. Quedan seis horas de trabajo antes de la publicación y once problemas confirmados. Cada uno trae cuántas de las cinco personas lo tuvieron, qué tan grave fue y cuánto cuesta arreglarlo.
La cuenta de la columna de valor es la frecuencia por la gravedad: bloquea vale 3, estorba vale 2 y molesta vale 1. Es una convención discutible, y sirve para hacer explícito el criterio antes de que la discusión del viernes se convierta en una comparación de gustos.
0 elegidos · 0 de 6 horas · valor 0
Cinco frases para el informe
Con cinco personas observadas se puede decir bastante, y también hay cosas que no. La diferencia depende del tipo de dato que tienes en la mano: viste conductas de cinco personas concretas, y eso es distinto de haber medido una población.
Marca las que el dato sostiene, teniendo en cuenta que dos de las cinco sí se pueden defender delante de quien pregunte de dónde salieron.
5 frases por decidir
El videojuego de la lección
Es viernes a mediodía y tienes catorce minutos antes de mandar el informe. Sobre la mesa de trabajo hay diez papeles mezclados, y el formato solo admite seis renglones.
Escribir un renglón cuesta dos minutos y descartar un papel cuesta medio minuto. La cuenta cierra exactamente si aciertas las diez, y deja de cerrar en cuanto te equivocas en una.
Papel 1 de 10
Lee el papel y decide si va al informe o fuera. Solo entran los hallazgos sostenidos en conducta observada. Las opiniones, las interpretaciones y lo que le pasó a una sola persona sin más, fuera. Se gana con los seis hallazgos dentro, los cuatro descartes fuera y el tiempo alcanzando.
Renglones escritos0·Minutos usados0·Coladas0
Cuatro cosas que esto no dice
Probar con cinco personas es la recomendación más citada de este oficio y también la más malentendida.
Siete decisiones, dos que vuelven
Las dos primeras traen su origen marcado y vienen de la unidad 4 y de la lección de ayer. Son las últimas siete decisiones del curso, así que conviene tomarlas con calma.
Compromisos
Lo que vas a sostener con tu proyecto
El curso se publicó el lunes con siete de los once problemas arreglados y cuatro anotados en una hoja que Inés pegó dentro de la carpeta. Tres meses después, en la segunda versión, se arreglaron dos de esos cuatro y el tercero resultó no ser un problema: nadie más volvió a tenerlo.
Gabriel Soria
—La lista de lo que no arreglamos vale tanto como la de lo que arreglamos. Sin ella, en tres meses nadie se acuerda de qué se decidió dejar pasar.
La hoja se llamaba “lo que sabemos y no arreglamos”, y era la única del proyecto que no tenía dueño ni fecha. Esas dos ausencias fueron a propósito: era una lista de deudas reconocidas, no de tareas asignadas.
Aquí termina el curso, que empezó con una persona que no cabía en la palabra “público general” y termina con cinco personas sentadas frente a una pantalla haciendo cosas que nadie había previsto. En medio no hubo ninguna receta: hubo criterios, cada uno con su medida, su costo y su frontera. Todos se pueden discutir, y todos se discuten mejor cuando alguien ha ido a mirar.
—¿Y ahora qué hacemos con lo que no arreglamos?
Fin del curso · La hoja sigue dentro de la carpeta