Inés Ocampo borra con la mano una frase escrita a lápiz en un plano grande extendido sobre la mesa de trazos.
Unidad 2 · Empieza por el final25 minLección 2.1
El Taller del Otro Lado

Que se note lo que aprendió

Inés borró tres palabras del plano y el proyecto se quedó sin destino.

Secuencia 1 de 7La criba

En la sala de trazos, el plano del proyecto decía en la parte de arriba: “Comprender los servicios de la biblioteca”. Inés lo borró con el canto de la mano, sin comentarios, y dejó el renglón vacío.

Antes de que nadie explique nada, pasa tú por la criba. Abajo hay doce destinos de encargos distintos. Manda cada uno a una de las tres cajas. Vas a fallar en varios y esa es la idea: la explicación viene después, construida sobre lo que hayas mandado a la caja equivocada.

12 destinos por clasificar
Sobre la mesa de trazos, tres tiras de papel etiquetadas acción, condición y criterio, colocadas en fila bajo un destino escrito a mano.

Robert Mager escribió en 1962 un libro de 60 páginas, delgado y antipático, que sigue teniendo razón. Su idea es que un destino sirve cuando tiene tres partes, y que sin las tres nadie puede saber si se llegó: qué hace la persona, en qué condiciones lo hace y con qué criterio se considera bien hecho. De los 12 destinos que acabas de repartir, solo 4 las tenían.

La primera parte es la que casi todos escriben, y es donde entra la trampa de los verbos que ocurren dentro de la cabeza. Comprender, conocer, valorar e interiorizar describen estados mentales perfectamente reales a los que nadie tiene acceso: dos personas pueden haber comprendido lo mismo y actuar distinto, y no hay manera de mirar por la ventana y decidir cuál comprendió.

Las otras dos partes se saltan casi siempre y son las que hacen el trabajo pesado. La condición dice con qué cuenta la persona en el momento de actuar: si tiene la lista delante o va de memoria, si hay alguien esperando o está sola, si el sistema funciona o está caído. El criterio dice cuándo se considera logrado, y su ausencia es lo que convierte cualquier discusión sobre resultados en una discusión de gustos.

Acción

Un verbo que se puede ver desde fuera. La prueba es de dos segundos: si intentas filmarlo y no sabes hacia dónde apuntar la cámara, no es una acción.

Condición

Con qué cuenta y con qué no cuenta la persona al hacerlo. Cambia la dificultad más que ninguna otra cosa y por eso decide qué práctica hace falta.

Criterio

Cuánto, en cuánto tiempo, con cuántos errores tolerados o con qué rasgos presentes. Sin él, dos personas razonables corrigen lo mismo de dos maneras.

La caja del medio

La caja que más se llenó de errores en la criba es la del medio, y no es casualidad: son destinos con verbo impecable que aun así no sirven. Listar los 11 servicios se puede observar, se puede evaluar y se puede lograr en 5 minutos, y una persona que lo cumple sigue sin poder atender el mostrador. El verbo observable es condición necesaria y no suficiente; la que falta es que la acción sea la que de verdad hace falta.

Infografía: las tres partes de un destino con un ejemplo completo y los tres errores típicos, uno por parte.
El mismo destino escrito de tres maneras: sin acción visible, con acción visible pero equivocada, y completo.

Tres destinos rotos de tres encargos reales

Cada uno viene con nueve piezas: tres sirven y seis son errores típicos, de los que aparecen en los documentos que llegan al taller. Arma el destino colocando una pieza en cada ranura. Cuando estén las tres, se prueba.

Las piezas equivocadas no son ridículas a propósito. Están tomadas de programas reales y varias suenan mejor que las correctas.

Gabriel coloca sobre la mesa dos tarjetas del mismo tamaño, una encima de la otra, señalando la diferencia entre ellas con el dedo.

Anderson y Krathwohl revisaron en 2001 la taxonomía que Bloom había publicado en 1956 y la dejaron en 6 niveles ordenados por lo que la persona hace con el conocimiento: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear. La revisión sirve para una cosa muy concreta en este oficio, y no es clasificar preguntas de examen.

Sirve para detectar un error que ninguna revisión de estilo encuentra: un destino con verbo observable, condición y criterio, que aun así pide un nivel distinto del que exige la tarea real. Reconocer la definición correcta de préstamo interbibliotecario está en el primer nivel. Decidir, delante de una visitante con una petición ambigua, si conviene un préstamo interbibliotecario o un recurso local, está en el cuarto. Enseñar el primero y evaluar con el segundo es la ruptura más común del oficio, y a simple vista los dos destinos se parecen mucho.

La taxonomía tiene un uso legítimo y varios abusos. El uso legítimo es este: comparar el nivel que pide tu destino con el nivel que pide la situación real donde la persona va a actuar, y arreglar la diferencia. Los abusos empiezan cuando se convierte en una escalera obligatoria por la que hay que subir peldaño a peldaño, o en un cuadro de verbos permitidos del que se elige uno para que el documento se vea profesional.

Empareja el nivel

Cinco pares: el destino escrito y la situación real

En cada par, decide si el destino pide lo mismo que la situación o se queda por debajo.

La frontera

Dónde esto se pasa de listo

Infografía: los seis niveles de la taxonomía revisada con un destino de biblioteca en cada uno y la situación real que le corresponde.
El mismo tema en seis niveles. Solo uno coincide con lo que Noemí tiene que hacer el viernes.

Cuatro oleadas y una torre que tiene que llegar a diez

Cada oleada trae cuatro destinos y tú eliges dos para construir con ellos. Los que se sostienen levantan la torre; los que no, se derrumban y se llevan un tramo por delante. Nadie te dice cuáles son cuáles hasta que pones el peso encima.

Torre de verbos · cuatro oleadas
Oleada 1 de 4

Llegan cuatro destinos y eliges dos para construir. Un destino que se sostiene suma dos tramos; uno que se derrumba resta uno y deja una grieta. La torre empieza en cero y tiene que llegar a diez al final de la cuarta oleada. No hay reintentos dentro de una oleada: se elige y se pone el peso. Con Tab se recorren los destinos y con Enter se eligen.

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El renglón que Inés borró, ahora en tu plano

Traes de la lección anterior un ejemplo resuelto: lo que tu persona hace al terminar, contado como si lo miraras por la ventana. Ese texto es la materia prima de tu destino, y ahora hay que darle las tres partes.

Siete decisiones, dos que vuelven

Las dos primeras son de unidades anteriores y están marcadas. Vuelven ahora porque el intervalo es el que decide qué se queda.

Compromisos

Lo que vas a sostener con tu plano

Mara escribe con lápiz una frase larga en el renglón vacío del plano mientras Inés observa de pie, con las manos atrás.

Mara escribió el renglón nuevo despacio: la frase de Inés tenía 5 palabras y la suya acabó con 31. Cuando terminó, se dio cuenta de que ya no necesitaba discutir qué contenido entraba: el renglón lo decidía solo.

—Un cuestionario no. Una situación en la que tenga que hacerlo. Siguiente lección · La prueba antes de la explicación