Retrato de decisiones
La mesa de trabajo de la Biblioteca del Barrio, con el expediente abierto y ocho fragmentos de observación esperando destino.
Fase 1 de 4
La línea del plano está floja: todavía no hay ningún rasgo con su decisión al lado.
Gabriel dejó el expediente sobre la mesa y salió a atender el mostrador. Quedaron ocho recortes: frases sueltas de sus dos semanas de observación, algunas anotadas por Celia al margen, dos sin firma.
Inés se sentó frente a ellos y tomó los dos primeros.
Qué vas a hacer aquí y cómo se lee tu trabajo
Para qué. Al terminar esta mesa vas a tener un retrato de audiencia que decide, en lugar de uno que describe. Es la pieza que la unidad 1 aporta a tu proyecto final.
Qué harás. Colocar cada uno de los ocho fragmentos en su destino y, para los que conserves, escribir la decisión de diseño que provoca.
Cómo. Primero clasificas los ocho. Después escribes la decisión de los que conservaste. La mesa te responde en cada paso: la línea del plano que corre bajo la mesa se tensa cuando un rasgo trae su decisión y se afloja cuando lo conservas sin ella.
Cómo se lee tu trabajo. Tres criterios, visibles desde ahora: que cada fragmento conservado sea una capacidad o una condición y no un juicio; que cada uno traiga una decisión que se pueda ejecutar en una pantalla; y que los dos extremos del rango queden representados. Tienes dos intentos por fragmento discutible. Al agotarlos, el fragmento se cierra como lo dejaste, cuenta en el corte y la mesa avanza.
Capacidad
Lo que la persona puede o no puede hacer hoy. Se escribe con un verbo.
Condición del entorno
Lo que el contexto permite o impide, con independencia de quién sea la persona.
Fuera del retrato
Juicios, categorías y datos que no cambian ninguna pantalla.
La pregunta que decide: si este rasgo fuera el contrario, ¿qué cambiaría exactamente en mi material? Si no puedes nombrar el cambio, va fuera.
Consultar esta tarjeta cuenta como oficio. Aquí no se evalúa memoria.
Ocho fragmentos, tres destinos
Toca un fragmento y después su destino. Puedes cambiarlo mientras no envíes. Cuando envíes, la mesa revisa los ocho de una vez y te dice, para cada uno que no cuadre, qué es lo que no se sostiene.
Cada rasgo que conservas se gana su lugar
Para cada fragmento que dejaste dentro, escribe qué cambia en tu material por su causa. Una decisión ejecutable empieza por un verbo y se nota en una pantalla: “mostrar”, “segmentar”, “plegar”, “ofrecer una ruta”. Un deseo no cuenta: “tenerlo en cuenta” no cambia nada.
Lo que queda escrito cuando levantas el retrato
Gabriel vuelve del mostrador y lee lo que dejaste. El corte no es una calificación: es lo que tu retrato va a permitirte hacer y lo que todavía te va a costar más adelante.